MEDICINA DEPORTIVA


La práctica deportiva y el mantenimiento de un estilo de vida activo son fundamentales para la salud, pero conllevan un riesgo inherente de sufrir lesiones en el aparato locomotor. La Medicina Deportiva se especializa en el diagnóstico, tratamiento y prevención de estas patologías, con el objetivo principal de lograr una recuperación funcional óptima y permitir la reincorporación segura del paciente a su nivel de actividad habitual. En este campo, cuando los tratamientos conservadores (como la fisioterapia o el reposo) no son suficientes, la artroscopia se ha consolidado como la intervención de referencia. Esta técnica quirúrgica mínimamente invasiva permite a los especialistas explorar, diagnosticar y reparar las lesiones directamente desde el interior de la articulación a través de incisiones milimétricas, lo que reduce significativamente el dolor postoperatorio y acelera los tiempos de rehabilitación. A continuación, detallamos las patologías deportivas y degenerativas más frecuentes abordadas mediante esta técnica en el hombro, la rodilla y el tobillo, abarcando desde roturas tendinosas y meniscales hasta problemas de inestabilidad y luxaciones.


ARTROSCOPIA DE HOMBRO


Luxación de hombro. Lesión de Bankart y Hill Sachs:

La luxación de hombro es la más frecuente dentro del aparato locomotor. Consiste en la pérdida de contacto entre la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea, es decir, la salida del húmero de la articulación. La forma más habitual es la luxación anterior, que suele producirse tras un traumatismo con el brazo en extensión mediante un mecanismo indirecto. Puede asociarse a lesiones como la de Bankart (rotura de la cápsula articular en su inserción glenoidea anterior) o la lesión de Hill-Sachs (impactación ósea en la cabeza humeral al chocar contra la glenoides).

Clínicamente se presenta con dolor intenso, incapacidad para mover el hombro y una deformidad característica conocida como “hombro en charretera”. El diagnóstico es clínico y se confirma con una radiografía simple.

El tratamiento inicial consiste en la reducción de la luxación mediante diferentes maniobras. Posteriormente, se realiza una radiografía de control para comprobar la correcta reducción y descartar lesiones asociadas. Se recomienda un breve periodo de inmovilización con cabestrillo, seguido de rehabilitación.

En algunos casos, debido a lesiones asociadas como Bankart o Hill-Sachs, pueden aparecer luxaciones de repetición incluso con movimientos cotidianos. Ante esta inestabilidad, puede estar indicada la cirugía, habitualmente mediante técnicas artroscópicas.

Rotura del manguito:

El manguito rotador del hombro está formado por los tendones supraespinoso, infraespinoso y redondo menor, responsables de la elevación y la rotación externa del brazo, y por el subescapular, encargado de la rotación interna. Su rotura puede producirse de forma degenerativa, por desgaste o inflamación crónica asociada a tendinosis, o bien tras un traumatismo.

El síntoma principal es el dolor, que suele intensificarse durante la noche. La limitación del movimiento dependerá de si la rotura es parcial o completa. El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física, mediante maniobras específicas como Neer, Yergason o Jobe, además de pruebas de imagen. Inicialmente se realizan radiografía simple y ecografía, y en casos de sospecha de rotura completa o posible indicación quirúrgica, se solicita una resonancia magnética.

El tratamiento se individualiza según la edad, la actividad laboral y el grado de limitación funcional. En roturas completas con incapacidad para elevar el brazo o utilizarlo con normalidad, especialmente en pacientes jóvenes o activos, la cirugía suele ser la mejor opción. En roturas parciales con función conservada, el manejo es conservador, similar al de la tendinosis del manguito, incluyendo fisioterapia, ondas de choque y tratamiento analgésico. En estos casos, las infiltraciones no se recomiendan por el riesgo de aumentar el tamaño de la rotura.

Si el tratamiento conservador no es suficiente, puede indicarse cirugía artroscópica, con bursectomía y reparación del tendón. 

Lesión de slap:

La cavidad glenoidea contribuye a la estabilidad del hombro gracias a un anillo de fibrocartílago denominado labrum. Cuando se produce una lesión en su parte superior, en la zona donde se inserta la porción larga del bíceps, se denomina lesión SLAP. Es una lesión poco evidente desde el punto de vista clínico y se asocia con frecuencia a la práctica deportiva, especialmente en deportes de lanzamiento.

Los síntomas no siempre son claros, aunque lo más habitual es la aparición de dolor con la elevación del brazo y durante los gestos de lanzamiento. El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física, pero en muchos casos se apoya en pruebas de imagen. La resonancia magnética convencional puede no detectar la lesión, siendo más útil la artro-resonancia.

El tratamiento depende del tipo de lesión, la edad del paciente y su nivel de actividad. Puede ser conservador, con reposo, fisioterapia y tratamiento analgésico, o quirúrgico en los casos necesarios, mediante artroscopia de hombro.


ARTROSCOPIA DE RODILLA


Rotura de menisco:

La rotura de menisco es una lesión que afecta a la estructura situada entre el fémur y la tibia, cuya función es amortiguar las cargas en la rodilla. Puede producirse al realizar un giro brusco con la rodilla soportando el peso del cuerpo, siendo una de las lesiones más frecuentes de esta articulación.

Clínicamente, suele manifestarse con un chasquido en el momento de la lesión acompañado de dolor en la zona meniscal. Es habitual la aparición de inflamación, que puede ser más o menos intensa, así como la sensación de bloqueo de la articulación. El dolor se acentúa con los movimientos de flexión y extensión, especialmente en los últimos grados, y puede asociarse a derrame articular.

El diagnóstico se confirma mediante resonancia magnética, que es la prueba de imagen más adecuada para detectar este tipo de lesiones.

El tratamiento suele iniciarse de forma conservadora, en función del tipo, tamaño y localización de la rotura, así como de la edad y el nivel de actividad del paciente. Sin embargo, en muchos casos es necesario recurrir al tratamiento quirúrgico. Cuando la rotura es reparable, se realiza una sutura del menisco; en caso contrario, se lleva a cabo una resección parcial mediante cirugía artroscópica, utilizando pequeñas incisiones.

Rotura del ligamento cruzado anterior:

Se trata de la rotura del ligamento cruzado anterior, una de las principales estructuras estabilizadoras de la rodilla, que se extiende desde la espina tibial anterior hasta el cóndilo femoral externo. Esta lesión puede producirse tras un traumatismo directo de alta energía, aunque lo más frecuente es que ocurra sin contacto directo, durante movimientos de rotación y extensión forzada. Es típica en actividades deportivas, como la carrera o el salto, al realizar frenadas o cambios bruscos de dirección con el pie fijo en el suelo, lo que genera una torsión o valgo de la rodilla.

Clínicamente, el paciente suele notar un chasquido en el momento de la lesión, seguido de dolor, incapacidad funcional, cojera y dificultad para apoyar la pierna. Es frecuente la aparición rápida de inflamación articular con derrame sanguinolento (hemartros). El síntoma más característico a medio plazo es la sensación de inestabilidad o fallo de la rodilla.

El diagnóstico se confirma mediante resonancia magnética, que es la prueba de elección.

El tratamiento depende del grado de inestabilidad y de las características del paciente. En algunos casos, si no existe inestabilidad, puede optarse por un tratamiento conservador basado en rehabilitación y fortalecimiento muscular. Sin embargo, en pacientes con inestabilidad o con alta demanda funcional, suele indicarse tratamiento quirúrgico, generalmente mediante técnicas artroscópicas.


ARTROSCOPIA DE TOBILLO


Esguince crónico:

El esguince de tobillo es una de las lesiones ligamentosas más frecuentes y constituye uno de los motivos de consulta más habituales en urgencias, representando aproximadamente el 15–20% de las lesiones deportivas. Se produce por un mecanismo de torsión del tobillo que provoca la lesión de los ligamentos, principalmente el peroneoastragalino anterior, aunque también pueden afectarse el peroneoastragalino posterior, el peroneocalcáneo y, en algunos casos, el ligamento deltoideo.

Clínicamente se presenta con dolor, inflamación y limitación del movimiento en la articulación del tobillo. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, basado en la exploración y el dolor al movilizar la articulación.

La indicación de realizar radiografías depende de la sospecha de fractura y de la aplicación de los criterios de Ottawa. El tratamiento suele ser conservador, con reposo, hielo, compresión y elevación durante las primeras 24–72 horas. Posteriormente, la rehabilitación es importante para recuperar la función y prevenir recaídas.

El tratamiento quirúrgico es poco frecuente y se reserva para casos de inestabilidad persistente.

Tobillo de futbolista (impingement):

Se trata del síndrome de pinzamiento anterior de tobillo (impingement), frecuente en pacientes jóvenes, especialmente en aquellos que practican deportes como el fútbol. Se origina por microtraumatismos repetidos, que favorecen la formación de osteofitos en la parte anterior de la tibia distal y la distensión de la cápsula articular, a menudo en relación con esguinces de tobillo de repetición.

Clínicamente, el paciente presenta dolor en la parte anterior del tobillo, que aparece al golpear el balón o durante la carrera, junto con limitación para la flexión dorsal del tobillo. El diagnóstico se basa en la clínica y se confirma con radiografía simple. En muchos casos, se completa el estudio con resonancia magnética para descartar lesiones asociadas, como afectación osteocondral del astrágalo o daño ligamentoso.

El tratamiento inicial es conservador, con rehabilitación, pudiendo añadirse infiltraciones para aliviar los síntomas. En casos persistentes, puede ser necesario el tratamiento quirúrgico mediante artroscopia de tobillo, realizando sinovectomía y resección de los osteofitos anteriores.